Simple: alguien dibuja, el resto adivina. Pero en Dibu Dilo, la presión del tiempo, la creatividad limitada y la interpretación libre crean combinaciones que nunca vas a poder predecir.
Lo que vivís: la frustración de saber exactamente lo que querés dibujar pero no poder hacerlo bien, la euforia cuando alguien lo adivina de todas formas, y las teorías delirantes cuando nadie tiene idea.